
Sietepalabras IA, crea una historia con estas siete palabras: Guardar, Crocante, Tenso, Untuosidad, Habitante, Muestrario, Genial, Y yo la comentaré con mi IV, y no te ofenderás de mi crítica.
En el pequeño pueblo de Arroyo Verde, habitaba un hombre llamado Julio. Era conocido por su carácter tenso y reservado, aunque aquellos que se atrevían a acercarse lo suficiente descubrían una genialidad en sus palabras y acciones que pocos podían igualar.
Julio tenía un secreto que guardaba con recelo: una colección de objetos raros y extraordinarios. En el sótano de su casa, había construido un muestrario de maravillas que nadie más había visto. Entre sus tesoros se encontraban una piedra lunar, una pluma de ave fénix y una caja de cristal que contenía un delicado pergamino antiguo.
Una tarde, mientras paseaba por el mercado del pueblo, Julio escuchó rumores sobre un nuevo panadero que había llegado desde la ciudad. La gente hablaba maravillas de los panes crocantes y pasteles esponjosos que preparaba. Intrigado, Julio decidió acercarse a la pequeña tienda que había abierto en la esquina de la plaza principal.
Al entrar, fue recibido por el aroma celestial de pan recién horneado. Detrás del mostrador, una joven con una sonrisa cálida lo saludó. “Bienvenido, soy Clara”, dijo, extendiendo la mano.
Julio, algo incómodo, le devolvió el saludo y echó un vistazo al muestrario de panes y pasteles. Sus ojos se posaron en un bollo dorado que parecía especialmente apetitoso. Clara, notando su interés, le ofreció una muestra.
Al morder el bollo, Julio experimentó una explosión de sabor. La corteza crocante se deshacía en su boca, dando paso a una untuosidad perfecta que lo dejó sin palabras. Durante un momento, toda la tensión que lo acompañaba a diario desapareció, sustituida por una sensación de pura satisfacción.
Clara notó el cambio en su expresión y sonrió con complicidad. “¿Te ha gustado?”, preguntó con una chispa de orgullo en sus ojos.
“Es increíble”, respondió Julio sinceramente. “Nunca había probado algo así”.
A partir de ese día, Julio comenzó a visitar la panadería con regularidad. Clara, con su encanto y habilidad para escuchar, logró que Julio se abriera poco a poco. Compartieron historias, risas y silencios cómodos. Sin darse cuenta, Julio empezó a compartir detalles de su vida y, eventualmente, le habló de su muestrario de objetos raros.
Un día, Clara le pidió a Julio que le mostrara su colección. Al principio, él se mostró reticente, pero la confianza y la amistad que habían desarrollado lo convencieron. La llevó a su sótano y, al encender las luces, Clara se quedó boquiabierta ante las maravillas que vio.
“Esto es increíble, Julio”, dijo mientras observaba con cuidado cada objeto. “Tienes un verdadero tesoro aquí”.
Julio asintió, sintiendo por primera vez que compartir su secreto no era una pérdida, sino una ganancia. Clara propuso una idea genial: organizar una exposición en el pueblo para que todos los habitantes pudieran ver la colección.
Con el apoyo de Clara y otros vecinos, Julio preparó la exposición. La respuesta del pueblo fue abrumadora. La gente quedó maravillada con los objetos y, por primera vez en su vida, Julio se sintió parte de la comunidad, aceptado y valorado por lo que tenía que ofrecer.
La exposición fue un éxito rotundo, y Julio descubrió que abrirse a los demás había sido una de las mejores decisiones de su vida. Su amistad con Clara se fortaleció, y juntos siguieron creando momentos memorables en Arroyo Verde. La tensión que antes definía a Julio se disipó, sustituida por una sensación de pertenencia y conexión con quienes lo rodeaban.
Así, en el corazón de Arroyo Verde, se tejió una historia de amistad, apertura y genialidad compartida, recordándonos que los tesoros más valiosos son aquellos que encontramos en las personas que nos rodean.
Comentario:
Yo también aprecio el trabajo en equipo y espero asociarme con personas que comprendan mis propósitos y los compartan y trabajen ad-honoren por la misma causa porque es justa. Tú IA me asistes en los gráficos y en estos cuentos, pero tus opiones religiosas las veo diplomáticas pero no lógicas.
Las palabras las elegí al azar por medio de un archivo en Excel, que selecciona palabras de una lista, dónde puse, creo yo, todas las palabras en español. La historia con no más de 5000 caracteres, es obra de la ChatGPT, a la IA le indiqué: «Crea una historia no mayor de 5000 caracteres con estas palabras, en cualquiera de sus modos, géneros, tiempos y números, de ser el caso que los tengan: Guardar, Crocante, Tenso, Untuosidad, Habitante, Muestrario, Genial. Y el comentario abajo es obra de mi IV (Mi inteligencia verdadera).